Todos somos humanos y todos podemos tener un pequeño percance y más, si tratamos con animales, los cuales tienen la gran tendencia a no parar quietos.

En el mundo de la peluquería canina, sobretodo en España, aún queda mucho camino para concienciar a la gente de la gran importancia del cuidado e higiene del manto del can. Para la mayoría de la gente, lo normal, es que el perro vaya a la peluquería una o dos veces al año. Este hecho hace que los animales no tengan ni pizca de confianza en el lugar y persona desconocidos. Entonces, no es de extrañar de que su comportamiento sea la de no parar ni un segundo o directamente morder al profesional; esto no lo tiene nadie en cuenta.

A parte, los canes que necesitan un arreglo y baño mensual (como mínimo), y los propietarios solo lo llevan a arreglar esa vez o dos veces al año, cuando llega a las manos del peluquero, ni él sabe dónde está la cabeza y donde está el rabo, ya que el pobre animal es un gran nudo con patas.

Todos estos escenarios descritos hacen que esta profesión sea una autentica sesión de malabarismos, donde la probabilidad de accidente es muy elevada: cortes en la piel, clavarse una tijera, el perro tirarse de la mesa, mordeduras, escapismos, ataques de epilepsia, ataques de corazón, etc.

No pasa nada. Tranquilidad. Ahora no se tiene que tener miedo a este oficio, pero más vale prevenir que curar.

Lo importante es siempre tener un botiquín a mano con el material indispensable para primeros auxilios básicos y, lo más importante, un teléfono de contacto de un veterinario de confianza que tengamos cerca y se pueda acudir rápidamente si fuera necesario. Si hacemos un pequeño corte en la orejita o en la piel, se puede utilizar agua oxigenada para parar la posible hemorragia. Los polvos homeostáticos, son de gran ayuda para parar las hemorragias de las uñas cuando se corta muy corto y tocamos el nervio. Una solución iodada, también irá bien si nos queremos quedar más tranquilos y dejar la herida desinfectada.

Para evitar una otitis después del baño, será de gran ayuda aplicar una solución higienizante de oído, antes del baño, y protegiendo el oído del agua colocando un algodón; después del baño, se sustituye el algodón y se vuelve a poner otro de seco para la fase del secado. Así seguro que se evitan casi todas las infecciones de oído provocado por el agua.

Como se ha comentado antes, la prevención también es importante; si el perro es muy inquieto y quiere tirarse de la mesa o de la bañera lo mejor es utilizar correas de sujeción para atar el perro con un collar y para atarlo de su cintura; así seguro que no se tira y evitamos que se pueda romper una pata. Los suelos antideslizantes también son de gran utilidad.

Tener dos puertas de acceso a la peluquería, nos evitará un posible escapismo, porque puede ser que se escape de una puerta mal cerrada, pero de dos ya es más difícil.

Y mientras el perro espera su sesión de peluquería o a su dueño, lo más importante es que los animales estén controlados y de este modo se evita posibles peleas entre ellos o un escapismo; las jaulas de espera serán de gran ayuda y si no puede ser, tener puntos de anclaje con suficiente separación para que puedan estirarse cómodamente en el suelo pero no puedan tocarse entre ellos.

La experiencia es un grado, la perfección no existe, pero el respeto, cuidado y prudencia sí que tiene que estar; si somos precavidos, la profesionalidad aflorará, y si algún cliente no entiende que los accidentes ocurren en estos casos, por mucha precaución que haya, no es motivo de desánimo, son cosas del oficio y ¡no quiere decir que se es un mal profesional!

 

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Fotografía de un Bichón maltés de un año de vida; nunca había pisado una peluquería; desde la cola hasta la nuca y orejas, era un solo nudo. A la izquierda, se puede ver el estado incial del animal; a la derecha, se ve todo el lomo rasurado y el “gran nudo” colgando ya que hasta que no se rasuro hasta el final, no cayó el manto anudado.